—¿Qué crees que preparó mi mamá para el desayuno? —preguntó Grace, mirando a Felicia con los ojos brillándole de emoción.Desde el día anterior, Grace no se quería despegar de Felicia. Hiciera lo que hiciera, la quería a su lado.—No estoy segura —respondió Felicia con una sonrisa, acariciándole el cabello—. Ojalá algo que te encante. —Luego miró a Josh—. Después de ver a tu papá, ¿quieres que me quede a ver tu entrenamiento para la competencia, Josh?Josh, que caminaba unos pasos detrás de Felicia, alzó la mirada. Dudó un instante antes de sonreír de oreja a oreja.—Sí, quiero. —Enseguida se tomó del brazo de su tía.—Ah… ¿así que ese es tu plan para deshacerte de mí? —Lydia fingió un puchero.Josh se echó a reír.—Claro que no. A ti también te queremos, tía Lydia. —Se acercó un poco más—. Jamás te olvidaríamos.Lydia apartó la cara fingiendo ofensa.—No te creo.—Yo te quiero, tía Lydia —dijo Grace, y corrió a abrazarla—. No te enojes.Lydia rio entre dientes, abrazó fuerte a Grace y
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