No era una pregunta. Sonaba como una sentencia. Otro funcionario añadió, alzando la voz para que los medios lo oyeran.
—¿Está dispuesto a cooperar y reconocer su falta antes de que el proceso legal siga avanzando?
Varios reporteros se aferraron a la insinuación.
—¿Entonces sí hubo una infracción? —gritó alguien.
—¿La fiscalía ya tiene pruebas sólidas en su contra, señor Callister?
El ambiente se caldeó más. Los micrófonos se acercaron. Las cámaras apuntaron directo a la cara de Daven, como si es