La tormenta aún rugía con furia cuando Amanda abrió los ojos.El sonido de la lluvia golpeando con violencia sobre alguna superficie cercana reemplazaba el murmullo del bosque que había escuchado antes de quedarse dormida. El aire ya no olía a tierra húmeda y hojas trituradas, sino a humo, madera quemada y algo más… algo desconocido. Parpadeó varias veces, intentando enfocar la vista. El techo sobre ella no era el cielo gris que recordaba haber visto entre las ramas, sino una estructura hecha de troncos entrelazados y pieles tensadas que se mecían ligeramente con el viento.Su corazón dio un salto.Ya no estaban bajo el gran tronco que los había protegido de la tormenta.Giró la cabeza bruscamente y, durante una fracción de segundo, el pánico la paralizó. Pero entonces lo vio. Jared estaba a su lado, todavía recostado, respirando con calma, el ceño apenas fruncido como si estuviera despertando de un sueño profundo.Y frente a ellos, de pie, inmóvil como una estatua, había un hombre.E
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