PUNTO DE VISTA DE RAFEAl segundo día, le dio fiebre.Desperté con un calor... tan intenso, un calor abrasador que irradiaba de su piel como si hubiera estado sentado frente a una hoguera. Me levanté de un salto, con el corazón latiéndome con fuerza, y le quité las mantas de encima."¡Luca! ¡Luca!", grité, pero no hubo respuesta, solo ese calor terrible, que aumentaba y aumentaba.Tomé un paño del recipiente que Elara había dejado, lo empapé en agua fría y se lo puse en la frente. Su piel chisporroteaba contra el agua, chisporroteaba de verdad, como agua sobre piedras calientes."Vamos, vamos, cariño. Lucha". Le bañé la cara, el cuello, el pecho; el agua se evaporó casi al instante. Mojé el paño una y otra vez, con movimientos desesperados y frenéticos.Afuera, las oraciones de la manada cambiaron. Ellos también lo sentían, de alguna manera; sus voces se elevaron, más urgentes, más desesperadas.A través del vínculo, sentí la lucha de Luca. La sentí luchar contra algo que no podía ver
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