PUNTO DE VISTA DE RAFE
La noticia se extendió por el complejo como la pólvora entre la hierba seca. Me quedé allí sentado, sosteniendo su mano fría, mirando su rostro inmóvil, esperando un milagro que sabía que nunca llegaría.
Pero afuera, el mundo seguía girando. Y el dolor seguía extendiéndose. Elara despertó al mediodía.
Escuché sus gritos desde la cabaña de los sanadores; el grito era tan crudo, tan desgarrador, que no sonaba humano. Sonaba como algo que se está muriendo, como una madre que