PUNTO DE VISTA DE RAFE
No me moví de las cenizas; el sol salió. El recinto cobró vida a mi alrededor. Los lobos seguían con su rutina, lanzando miradas a la pira humeante y al Alfa herido, aún arrodillado en el polvo gris.
Algunos se acercaron, pero luego lo pensaron mejor. Otros simplemente observaban desde la distancia, con rostros llenos de compasión.
La piedra lunar estaba tibia en mi palma, la única prueba de que había existido, de que me había amado, de que algo de aquello había sido real