PUNTO DE VISTA DE RAFE
La pira funeraria se alzaba en el centro del recinto. Era enorme e imponente, hecha de la madera más antigua que la manada pudo encontrar, impregnada de aceites sagrados transmitidos de generación en generación. En su cima, un lecho de hierbas aromáticas lo esperaba.
Lo habían vestido de blanco. Observé desde la puerta de la cabaña cómo lo sacaban. Seis ancianos encabezaban la procesión, con rostros solemnes y pasos lentos y pausados. Luca yacía sobre una camilla de ramas