PUNTO DE VISTA DE RAFE
Aprendí a leer su temperatura por el color de su piel. Pálido significaba frío, un frío mortal, de esos que me hacían amontonar todas las mantas de la cabaña sobre él y aun así sentir como si tocara hielo a través de la tela.
Enrojecido significaba fiebre, de esas que lo hacían arder tanto que tenía que desvestirlo por completo y bañar su piel con agua fría para que no se cocinara por dentro.
Pero ambos significaban que lo estaba perdiendo, segundo a segundo. El primer dí