⁸Un año después de la detención de Chloe, la casa Hart había transformado su silencio en un espacio de sanación. Las paredes, antes decoradas con retratos de Chloe en posiciones perfectas, ahora mostraban fotos nuevas: Evelyn junto a mamá en el jardín, Julian enseñándole a manejar su coche, papá compartiendo sus antiguas canciones en la guitarra. El jardín, que había estado abandonado por meses, florecía con jazmín, rosas silvestres y los tomillos que Evelyn había plantado en memoria de las diez vidas que había vivido, cada planta representando un ciclo cerrado.Evelyn seguía llevando su diario, donde escribía sus pensamientos y dibujaba símbolos de luz: soles, estrellas, esmeraldas —un homenaje al anillo que mamá le había regalado, diciendo que era el mismo que llevaba cuando era pequeña. En las páginas, ya no hablaban de muerte, sino de sueños: estudiar psicología para ayudar a otros niños con trauma, viajar por el mundo, construir un hogar donde nadie se sintiera intruso. El terape
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