POV Adrián Sostenía el teléfono con una fuerza tal que los nudillos me crujían.El nombre de "Nicolás" bailaba ante mis ojos como una burla sangrienta.Olivia, mi Olivia, la mujer que siempre había estado ahí como una constante silenciosa y devota, ahora guardaba secretos que olían a traición.Ella abrió los ojos y, por un segundo, la fragilidad que vi al entrar desapareció, reemplazada por un fuego de indignación que la hizo parecer más viva y, a la vez, más lejana.—¿Cómo te atreves? —su voz era un susurro sibilante, cargado de una ponzoña que me heló la sangre—. ¿Quién te crees que eres para tocar mis cosas, para invadir mi privacidad de esa manera?La rabia estalló en mi garganta.—¡Tu maldito esposo! —rugí—. Nada más eso me creo, fíjate. ¿No es suficiente título para exigir una explicación sobre quién es este imbécil que te escribe?Olivia soltó una risa seca, carente de alegría, que me dolió más que cualquier insulto.—¡Tú no eres nada, Adrián! —sentenció, y cada palabra era un
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