POV OLIVIAMis manos temblaban, pero me obligué a mantener la mirada firme. Sentía el calor de su cuerpo demasiado cerca, su presencia masculina que siempre lograba desestabilizarme, por mucho que yo intentara levantar muros de hielo.—No quiero, Adrián. Punto —dije, y mi voz sonó más quebrada de lo que pretendía—. Así funciona esto en el mundo real: si la esposa no quiere, el esposo se aguanta. No soy un objeto que puedes tomar cuando se te antoja.Él soltó una carcajada seca. Era una risa que desbordaba arrogancia—¡Por favor! Eres muy graciosa, Olivia —dijo, dando un paso hacia mí, invadiendo mi espacio vital—. Te has vuelto bastante simpática con el tiempo.Puse los ojos en blanco, bufando de fastidio.Su ironía era un arma que manejaba con maestría para hacerme sentir pequeña.—Hay un pequeño problema con tu discurso de dignidad, querida —continuó él, y su voz bajó un octavo, volviéndose una caricia peligrosa—. Tú, Olivia, nunca me rechazarías.—¿Qué has dicho? —masqué, apretando
Leer más