—Estás entrando en celo...—Susurró Olivia, maravillada. Sus lobos sabían que se necesitaban y respondían ante el deseo. Bajó la cabeza, dispuesta a besar a su alfa con ansias otra vez, pero Alejandro la soltó y se apartó con un gruñido de frustración.—No.—Le advirtió cuando Olivia dio un paso en su dirección con los brazos extendidos. Estaba teniendo serios problemas para mantener la cordura.—No es seguro para ti. No vamos a empezar de esta manera otra vez.—¿De qué manera, Alejandro?—Sin detenernos a pensar si tenemos un futuro. Lo nuestro iba a toda velocidad y por eso fracasó, no quiero cometer los mismos errores, Olivia.Antes de que Olivia pudiera decir algo más, un carrito de golf se acercó a ellos, matando por completo el momento. Alejandro le agradeció a la luna por esta intervención, aún estaba en una etapa en la que podía controlarse.Manuel, quien traía la cabeza vendada, soltó un suspiro de alivio cuando los vio.—¡Hasta que los encuentro!—Estacionó el carrito y les hizo
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