—Nadie lo sabe, es parte del acuerdo. Yo… ¡Ay, no! Si él se entera, dirá que fui yo quien lo contó. Pensará que le mentí de nuevo —Isabella sintió pánico. Si a la primera, de manera injustificada, Leo la había obligado prácticamente a casarse con él por una deuda de 5 millones de euros, ¿qué haría si pensaba que le había fallado a su pacto de silencio?—Mis labios están sellados, te lo prometo. Vine porque creo que necesitas ayuda. Odio que los hombres hagan lo que ellos quieran con nosotras. Las chicas deben mantenerse unidas, ¿no? Además, mi hermana está embarazada también, así que sé por boca de ella que no debe ser fácil para ti planificar una boda en este estado.—Yo no la planifiqué —aclaró Isabella confundida—, solo nos casaremos en una capilla. Es un trámite.—¡Ay, no, linda! —la mujer le puso las manos en los hombros. Eran manos delicadas y con una manicura perfecta. La mujer era una auténtica diva—. No puedes dejar que ese arrogante y solitario hombre se encargue de todo. Te
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