Dalila, convertida en una imponente loba, se lanzó con una velocidad fulminante en dirección a Rayborn, impulsada por una intención clara de acabar con él. Su cuerpo se desplazaba con agilidad sobre la nieve, como si cada músculo estuviera guiado por una voluntad ajena a la razón.Sin embargo, antes de que pudiera alcanzarlo, uno de los guardias reaccionó con rapidez y, transformándose también en lobo, se arrojó contra ella, impactando contra su flanco y desviando su trayectoria.El golpe la hizo salir despedida hacia un costado, donde cayó abruptamente sobre el suelo helado, rodando varias veces sobre la nieve antes de detenerse. Aun así, lejos de mostrar señales de debilidad, Dalila se incorporó de inmediato, como si la caída no hubiese tenido efecto alguno sobre ella; su cuerpo, cubierto de nieve, estaba listo para continuar, sin que se molestara siquiera en sacudirse los restos que se adherían a su pelaje.Dalila volvió a lanzarse hacia adelante, retomando su curso inicial con una
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