C338: UN COBARDE.
Una risa escapó de los labios de Rayborn ante aquellas palabras.
—Su determinación no les ha servido de nada— replicó con frialdad—. ¿Cuánto tiempo dedicaron a planear su traición? ¿Cuántos esfuerzos desperdiciaron para que todo se desmoronara en cuestión de minutos? Y ahora mírense… arrodillados ante mí, completamente indefensos, esperando su turno para morir.
Sus ojos se posaron entonces en Dalila, señalándola con una intención evidente.
—¡Y observen a la líder que decidieron seguir!— añadió