Durante unos instantes, Rayborn permaneció congelado, como si su mente se negara a asimilar lo que acababa de descubrir. El General en quien había depositado su confianza, a quien había elevado por encima de muchos otros, no era quien él creía.Aquella verdad desafiaba todo lo que había dado por seguro. No lograba comprenderlo en su totalidad, ni medir el alcance de lo que implicaba. Era una grieta inesperada en su propia percepción del mundo.Por primera vez en mucho tiempo, dejó de analizar, y solo actuó empujado por su impulso.Sin mediar palabra, alzó la espada, decidido a poner fin a todo en ese mismo instante. La intención de matarla era definitiva.Pero antes de que pudiera ejecutar el golpe, un gruñido feroz hizo vibrar el bosque.Desde la distancia, una figura se aproximaba a gran velocidad. Cuando Rayborn giró el rostro hacia su costado, lo vio: un lobo oscuro, de gran tamaño, imponente, avanzando hacia él.El animal se lanzó contra su cuerpo con tal fuerza que lo hizo despl
Leer más