Asherad se estremeció al escuchar aquellas palabras, como si le hubieran recorrido el cuerpo entero. La forma en que Sigrid habló, con esa certeza, lo dejó sin aliento. La miró fijamente, buscando confirmación.—Entonces… —murmuró— ¿Te gusto? No solo como Alfa, sino como hombre, como lobo.Lo preguntó porque lo necesitaba. Porque, aunque disfrutaba tocarla, sentir su piel bajo sus manos, escuchar su voz y percibir su presencia tan cerca, quería algo más que deseo.Quería saber que ella también lo sentía, que no era solo él quien se perdía en esa cercanía, que Sigrid también encontraba refugio y placer en sus caricias.Sigrid sonrió con ligereza.—Lo amo, Alfa —expresó.Lo dijo sin adornos, sin titubeos. Lo dijo porque ya no podía guardárselo. Por un instante pensó que tal vez él consideraría exagerada esa confesión, que podría parecer absurda viniendo de alguien como ella, cuando el tiempo que habían compartido no parecía suficiente para justificar un sentimiento tan intenso. Aun así,
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