C100: SE LO JURO.
Ser la amante oficial del Alfa no era un asunto menor ni una decisión que pudiera tomarse a la ligera. No se trataba de un simple capricho ni de un rol vacío de significado. Si bien la posición de Luna siempre ocupaba el lugar más alto entre las mujeres del Clan —un puesto ligado al linaje, a la educación y a las obligaciones políticas—, el lugar de amante del Alfa poseía un peso más íntimo.
Convertirse en su amante era, para muchos, incluso un honor. No porque estuviera por encima de la Luna,