Capítulo 11.
León estaba en su oficina justo como lo indicaba su nombre, como un cazador histérico encerrado en una pequeña jaula sin poder contener su rabia.
— Dime ¿por qué carajos lo hiciste?— susurra con una voz asesina al mismo tiempo que sus maravillosos ojos color miel se concentran en el hombre que estaba frente a él.
Sin embargo, a pesar de tener una actitud prácticamente asesina, Damián Gallardo, abogado y socio de León desde hace muchos años, se mantenía con sus ojos grises apáticos ante las rabietas de su amigo.
— Hice lo que me pediste, ha sido fácil…
— No, no, ¡no!— grita León al mismo tiempo que…
¡Pam!,
Se escucha un golpe contundente en la oficina, ambas manos del CEO estaban estampadas en el escritorio, sin cuidado alguno.
— ¡No, eso no fue lo que te pedí!
— Me dijiste “recupérala antes de que sepa la noticia de su padre” lo dijiste textualmente.— Repite Damián, con actitud tranquila.
— ¿Y por eso te estampas en contra del auto en el que va? ¿Por eso provocas un accidente? ¿Emb