Capítulo 11.
León estaba en su oficina justo como lo indicaba su nombre, como un cazador histérico encerrado en una pequeña jaula sin poder contener su rabia.
— Dime ¿por qué carajos lo hiciste?— susurra con una voz asesina al mismo tiempo que sus maravillosos ojos color miel se concentran en el hombre que estaba frente a él.
Sin embargo, a pesar de tener una actitud prácticamente asesina, Damián Gallardo, abogado y socio de León desde hace muchos años, se mantenía con sus ojos grises apáticos ante las rabi