Capítulo 13.
Habían pasado días y los bocetos de Aitana solamente se encontraban con un que otro trazo, sin embargo, la idea principal aún no se había desarrollado.
— Necesito encontrar inspiración— dice Aitana al mismo tiempo que toma una taza de café y se asoma por el increíble y enorme ventanal que tenía en su oficina y contiene la respiración.
Frente a ella se encuentra un hombre haciendo ejercicio, sudado, atractivo y con todas las endorfinas a tope.
— León— dice ella, como una especie de jadeo y traga