Capítulo 15.
El puño de Santiago se había impactado en la pared, haciendo un hoyo en ella.
—No te confundas, Valeria.
El golpe había estado justo a diez centímetros de distancia de la cabeza de ella.
La respiración de Valeria se había agitado.
Estaba nerviosa. Casi sentía el impacto sobre su rostro.
—No te confundas, se supone que eres el talento de la empresa, se supone que cada una de las colecciones son creadas por ti. — La mirada de Santiago estaba vacía— Ahora tienes que demostrar tu valor. Tienes que