Capítulo 14.
Aitana no puede sacarse de la cabeza, una y otra vez se presenta como en una especie de película rayada, la imagen del señor Pacheco haciendo ejercicio afuera.
—Suficiente, Aitana, suficiente. Han pasado días. Tienes que recuperarte de esto— se dice a sí misma al mismo tiempo que observa la colección que está en proceso.
Algo, algo en esa maravillosa colección sentía que hacía falta pero no lograba identificar.
En ese momento tocan a la puerta.
— Adelante…— susurra ella sin fijarse de quién se