Antonio Moretti llevaba días observando a su mujer; ella lucía cansada, hambrienta y somnolienta, aunque ¿cómo no iba a estarlo?En casa estaban las niñas, las cuales, junto con su esposa, iban y venían a la casa Moretti, donde había cerca de 33 niños más; 6 de ellos ya eran adolescentes y eran más independientes; luego estaban 8, que eran bebés que aún requerían muchos cuidados. El resto, aunque pequeños, se les iba la vida entre la escuela, tareas y juegos.Al principio, esa rutina sonaba coherente, pero al ver la carga de trabajo, Moretti ya le había contratado personal suficiente para ayudar a cuidar de todos de una manera más meticulosa. Aun así, conocía a su Ángela y sabía que había cosas que ella prefería encargarse por sí misma.Haciendo todo aquello de lado, Moretti no podía dejar pasar reacciones que no eran comunes en su mujer, por lo que, sin pedirle permiso o avisarle, sacó una cita con su médico de cabecera.—Ángela, iremos a ver al médico hoy, así que no hagas planes. —d
Leer más