POV ANDREW La mansión de mi abuelo, Norman Thorne, siempre me había parecido un lugar frío y lleno de soberbia. Al cruzar el umbral del gran salón, el aire se sentía cargado, denso, como si las paredes mismas estuvieran conteniendo la respiración. Allí estaban todos, formando un semicírculo de falsa autoridad: mi madre, Beatrix, con los ojos llenos de una furia contenida; mi abuelo, sentado en su trono de cuero como un rey que se niega a aceptar su caída; y mi primo Gael, que intentaba inútilmente lucir el traje de mando que le quedaba grande en todos los sentidos.Junto a Gael estaba Alison, la mujer que alguna vez fue mi prometida y que no tardó ni un mes en saltar a la cama de mi primo cuando los médicos dijeron que yo nunca volvería a caminar. Verlos allí, pretendiendo salvar un barco que ellos mismos habían hundido, me produjo asco seguidos de náuseas. —Andrew, finalmente —dijo mi abuelo, golpeando su bastón contra el suelo—. Siéntate. Tenemos mucho que discutir sobre el desa
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