CAPÍTULO 42. Un infierno cortesía del señor Wolf
CAPÍTULO 42. Un infierno cortesía del señor WolfAthena despertó con la certeza inmediata de que estaba sola. No tuvo que abrir los ojos para saberlo. La habitación se sentía distinta cuando Cassian no estaba: más amplia, más silenciosa, casi engañosamente segura. Aun así, tardó unos segundos en moverse, como si su cuerpo esperara una orden que no llegaba. Permaneció inmóvil, respirando despacio, escuchando el leve zumbido del aire acondicionado y nada más.Cuando abrió los ojos, confirmó lo evidente. El lado de la cama de Cassian estaba vacío. Las sábanas, estiradas con precisión, frías al tacto, no guardaban rastro de calor ni de movimiento.—Claro… —murmuró, sin sorpresa, con una resignación que ya se le había vuelto automática—. No ibas a estar aquí.Se incorporó con cuidado y el dolor de cabeza apareció de inmediato, seco, persistente, obligándola a cerrar los ojos un segundo. No era suficiente para tumbarla, pero sí para recordarle que no tenía margen para la debilidad. Se quedó
Leer más