CAPÍTULO 45. Una guerra en la puerta
CAPÍTULO 45. Una guerra en la puerta
Mientras avanzaban por la ciudad, Athena no pudo evitar que un pensamiento incómodo se le colara una y otra vez: ese hospital podía ser el mismo donde estaba su padre. O podía no serlo. No lo sabía. Y, por primera vez en mucho tiempo, no quiso saberlo. Miró la entrada a lo lejos y decidió que no podía permitirse distraerse ahora. Cassian la necesitaba y, le gustara o no, sabía que no debía separarse de él ni un segundo.
Cuando llegaron, bajó del auto primero y rodeó el vehículo para ayudarlo a salir. Lo sostuvo por el brazo sano, firme, casi autoritaria, como si temiera que en cualquier momento se le desplomara encima.
Entraron al hospital y el personal reaccionó rápido al ver la posición antinatural de su hombro. Athena explicó lo ocurrido con frases cortas y claras, mientras los camilleros se lo llevaban. Se quedó a un lado, sintiéndose extrañamente fuera de lugar en ese entorno que conocía demasiado bien y que, al mismo tiempo, quería evitar.
No