CAPÍTULO 43. Un nhombre consentido
CAPÍTULO 43. Un nhombre consentido
El vapor ya llenaba el espacio. El aire estaba caliente y denso, y el sonido del agua cayendo contra el suelo marcaba un ritmo constante, casi hipnótico. Cassian estaba de espaldas, bajo el chorro, con los hombros tensos y la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante.
Athena se detuvo a un par de pasos de distancia. No se apresuró, como si supiera que cada gesto tenía que ser preciso. Se acercó despacio y apoyó las manos en su espalda, no con ternura, sino c