CAPÍTULO 50. Verdades a la luz
CAPÍTULO 50. Verdades a la luz
La iglesia quedó sumida en un silencio extraño cuando las últimas personas terminaron de salir. Las puertas se cerraron con un eco pesado, prolongado, que retumbó en la nave como una advertencia. De pronto, el espacio se sintió demasiado grande para tan poca gente. Solo quedaban la familia de Athena, Cassian y Caroline, que observaba todo desde un banco lateral con una serenidad inquietante, casi cómoda, como si estuviera en el teatro y la función recién comenzara.