La atención de todos estaba sobre Pilar, algo que le hizo sentir un poco ansiosa, esperaba quizás que la primera en quejarse fuera su madre, remarcándole precisamente que el deber de una madre, era estar junto a su hijo, en especial cuando éste apenas tenía poco más de un mes de vida, y qué decir de su padre, que si bien no era un hombre machista, siempre trató de ser el sostén de la familia, que mientras él estuviese en pie, su hija no tuviera que esforzarse, ni padecer lo que él había padecido en la juventud, el perderse esos recuerdos, esas primeras veces, la primer palabra, los primeros pasos de un hijo, aunque también debía de reconocer que su ansiedad más que nada se incrementaba al ver a Ares, tenía miedo de escucharlo decir que eso no era necesario, que él podía cubrir todos sus gastos, aunque lo que más terror le daba, era escuchar por la boca de este magnate, de que ella no serviría para ningún puesto, al menos no uno que realmente diera con un salario significativo.—Me par
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