BIANCAObservo a Austin a través de la ventanilla. Está dormido. Las máquinas a su alrededor pitan de forma constante, marcando sus signos vitales, recordándome a cada segundo lo frágil que es todo. Me resulta imposible no llorar al verlo así, tan pequeño, tan vulnerable. Hace poco estábamos celebrando su cumpleaños, riendo, tomándole fotos… y ahora está aquí, rodeado de tubos y monitores, luchando por su vida.—Saldremos de esta, corazón… —susurro, aunque él no pueda oírme.Adrián está exhausto. Lo veo en su postura, en su mirada cansada, en la forma en que parece cargar con el peso del mundo sobre los hombros. Lidia con los problemas cotidianos, con el empeoramiento de Austin y, como si no fuera suficiente, ahora también con Matthew. Siempre supe que no era buena idea provocarlo tanto. Es un hombre desquiciado, consumido por el rencor, y ahora esas decisiones están pasando factura.La policía intervino tras las amenazas que Adrián comenzó a recibir. El caso de Carla fue reabierto; d
Ler mais