Resulta que puedes perdonar muchas traiciones cuando entiendes sus razones, pero eso no significa que no duelan como cuchillos en la espalda. El combate en los pasillos de piedra negra del palacio de Valdoria era algo sacado de las pesadillas más oscuras de Adriana, un caos de metal chocando contra metal, de gritos que resonaban contra los techos abovedados, de sangre que convertía el mármol pulido en una trampa mortal donde cualquier paso en falso podía significar la diferencia entre vida y muerte. Los rebeldes habían inundado las entrañas del palacio como ratas emergiendo de alcantarillas, docenas de ellos derramándose desde los túneles que Liora había abierto, y ahora cada esquina, cada an
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