Mundo ficciónIniciar sesiónObservar a dos hombres compitiendo por tu amor cuando sabes que elegir a uno significa ejecutar al otro convierte cada sonrisa en una sentencia de muerte.
Tres días después del asedio, el palacio de Valdoria era una herida abierta en proceso de cicatrización. Los artesanos trabajaban desde el amanecer hasta el anochecer reparando las puertas destrozadas por los arietes, reemplazando las ventanas que habían estallado durante la batalla, limpiando la sangre que se había filtrado tan profundamente en el mármol que parecía haberse convertido en parte de su veta natural. Pero ninguna cantidad de reparación física podía ocultar la tensión que vibraba en el aire como una cuerda de violín a punto de romperse.







