Mundo ficciónIniciar sesiónDescubrir que tu cuerpo se está desintegrando porque no puedes decidir a quién amar es el tipo de presión que ninguna terapia puede arreglar.
El amanecer del día doce encontró a Adriana arrodillada sobre el suelo frío de su habitación, tosiendo sangre en una palangana de porcelana que rápidamente se estaba llenando con un líquido que no debería existir en el cuerpo humano. No era rojo. Era negro con vetas plateadas que se movían como cosas vivas, como serpientes microscópicas nadando en tinta, y cada vez que tosía, sentía como si algo dentro de ella se estuviera desgarrando lentamente.
La marca de Luna Negra de Sangre en su omóplato, que había sido su fuente de poder desde la ceremonia, ahora la estaba quemando desde dentro. Adria







