Los días pasaron, y poco a poco, Luca comenzó a recuperar el control de su vida.Lo primero que hizo fue arreglar las cosas con Astrid.Hablaban más, compartían más. Luca, que nunca había sido del tipo que mostraba demasiado sus emociones, se permitió hacerlo con ella. Astrid lo conocía demasiado bien, sabía cuándo sus silencios significaban algo más, cuándo lo invadía la preocupación.Un día, después de una cena tranquila en su departamento, Luca le pidió que se mudara a Italia.—No quiero seguir así, viéndonos de vez en cuando, a distancia. Quiero que estés aquí, conmigo.Astrid lo miró con una sonrisa suave y asintió.—Está bien, Luca. Me mudaré contigo.No hubo dudas, no hubo titubeos. Lo dijo con seguridad, y eso fue suficiente para él.Mientras su vida personal comenzaba a estabilizarse, Luca también resolvió los problemas con la liga y la Roma.Después de negociar con el presidente del club romano, lograron llegar a un acuerdo.El escándalo en el túnel y el enfrentamiento entre
Leer más