Los días previos al primer partido de pretemporada habían sido un torbellino de decisiones, reuniones estratégicas y análisis de la plantilla. Luca apenas había tenido tiempo de detenerse a pensar en todo lo que había cambiado desde que tomó el control del club. Pero ahora, con el silbato inicial a punto de sonar, todo se reducía a lo que pasara en el campo.El A.S. Vittoria enfrentaría al Hellas Verona en su primer amistoso de preparación. No era un partido cualquiera. Más allá del marcador, este encuentro serviría para evaluar el trabajo del cuerpo técnico, la adaptación de los nuevos jugadores y, sobre todo, el desempeño de los jóvenes que aún no tenían un futuro asegurado en el equipo.Desde el palco principal del estadio, Luca observaba con atención mientras los jugadores calentaban en el campo. A su lado, Carter revisaba información en su tableta y Bellucci, con los brazos cruzados, analizaba la entrada del equipo con su característico ceño fruncido.—Es un amistoso, pero quiero
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