A veces huir no es cobardía. Es la única forma de luchar otro día.El viento cortaba el rostro de Aria mientras Ember surcaba el cielo matutino, sus alas de fuego dejando un rastro de chispas doradas que se desvanecían como estrellas moribundas. Abajo, los bosques se extendían en una alfombra verde interminable, un mapa viviente de refugio y peligro entrelazados. El bebé descansaba contra su pecho, envuelto en una manta que había pertenecido a Lila, sus ojos dorados cerrados en un sueño que parecía demasiado profundo para ser natural.Kieran la rodeaba con sus brazos desde atrás, su pecho firme contra su espalda, creando una barrera de calor y protección que la hacía sentir simultáneamente segura y vulnerable. Era la primera vez que estaban verdaderamente solos desde que se había forjado el vínculo entre ellos, desde que su sangre de dragón había corri
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