El corazón de Kiribati latía con fuerza, pero no desvió la mirada. Daniel, que había presenciado el hecho, dio un paso al frente —Puedo confirmarlo, mi señora. Vi cómo ocurrió. Seina no cometió ningún error —
Mildred miró a las hadas implicadas, su expresión era una mezcla de decepción y severidad.
—¿Cristy, Tiari? ¿Tienen algo que decir? —
Cristy bajó la cabeza, intentando sonar arrepentida —Mi señora… lo lamentamos. Nunca pensamos que todo terminaría así. Fui egoísta, y me molestaba que todo