Las manos de Olivia, se movían ágiles, suaves, pero con precisión, una de ellas masajeaba los testículos del CEO, mientras que, con la otra, subía y bajaba, por ese pedazo de extensión de carne, que no era capaz de introducir en su boca, su esposo realmente tenía una boa en lugar de pene, y la curvy no podía estar más satisfecha con aquel hecho.Su lengua se arremolinaba por la cabeza rosada del CEO, provocando que Amir jalar un poco más su cabello, aunque por supuesto que Olivia no pensaba liberarlo, le encantaba de sobremanera, percatarse de cómo las piernas de Amir temblaban, por el solo hecho de tenerla arrodillada frente a él, era casi irónico como estando en aquella posición se podía sentir tan poderosa.—No lo hagas, no te atrevas a hacerlo.Musitaba casi como una plegaria Amir, y Olivia simplemente no lo resistió más, debía de saber a qué se refería.—Estoy un noventa y nueve por ciento segura de que esto te gusta.Aseguró, un segundo ante, de que su lengua pasará por toda la
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