Gul era consciente de que había llegado el final de su mentira, estaba segura de que luego de que hablara la matarían, pues en los años que llevaba en la familia Santoro, había comprendido muy bien que la traición únicamente se podía pagar con la vida, sin embargo, al menos se esperaba más que conmover con su relato, simplemente conseguir la salvación de Osmar, y a pesar de todo ello, una parte de ella al fin se sentía libre, una verdadera libertad.—Conseguí empleo en la mansión de los jeques, gracias a Selim, yo era amiga de su hermana menor, por lo que frecuentaba el hogar de su padre muy seguido, por supuesto que no fue algo fácil de conseguir, no era como que mi amistad fuera con Selim, pero aun así, conseguí poder hablar con él mediante Olga, su hermana, entonces le conté, que había escuchado a mi padre hablar, sobre que mis estudios estaban a punto de finalizar, y pensaba enviarme a otra tribu, una a la que marchó mi hermano, y es que mi familia nunca compartió las nuevas leyes
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