Mientras Siena y Franco se mantienen en la biblioteca, afuera, la sala se encuentra envuelta en una quietud aun más densa y frágil que la que pueden estar viviendo ellos, y no es para menos si tienen en cuenta que fuera, la protagonista de todo ese torrente de emociones es la pequeña Victoria. La luz que se filtra por los ventanales, cae sobre las paredes, dibujando siluetas tenues que parecen mecerse al compás de los sollozos entrecortados de Victoria, quien, ante la ausencia de su madre, se aferra con una fuerza desesperada al vestido de Margaret en un movimiento instintivo en el que busca poder sostenerse de algo que no se rompa.Sin decir nada, Margaret solo la sostiene de forma firme, pero teniendo cuidado de no llegar a ser opresiva, solo manteniéndola resguardada contra su pecho mientras una de sus manos se desliza lentamente sobre la enrulada melena roja de la niña, en una caricia constante y rítmica, que busca darle un poco de la calma que necesita y que sabe que las palabras
Leer más