No tenía que reprimirse ya, no con él, Daniel la amaba, no esperaba nada de ella más que su amor, no tenía que ser la siempre recatada Emma, no tenía que guardar sus disgustos, con él, solo con él, podía ser ella misma, sintiendo el aroma de Daniel, supo cuál era su deseo, el, él era todo lo que deseaba para ella, y, con el tiempo, poco a poco, quizás, iría recordando cuales eran sus verdaderos sueños.— No quiero que esto termine nunca Daniel — dijo Emma acurrucándose más en él.Daniel tomo la barbilla de su Emma mirándola fijamente a los ojos.— No lo hará, esto durara la eternidad entera si así lo queremos — dijo Daniel besando luego los labios de Emma.Emma sonrió de nuevo, y, empujando a Daniel sobre el césped, se posó sobre el para besarlo con pasión…con deseo.— Ejem…buenos días tortolos, sé que es inevitable querer desnudarse el uno al otro, pero creo que hay mejores lugares para ello que mi jardín — dijo Adrienne interrumpiendo aquel momento, momentáneamente se habían olvidad
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