81. LADY OLINDA
LADY OLINDAHeterocromía.Así llaman a la maldición con la que nací. Dos ojos distintos, dos juicios distintos. Para la medicina, una rareza sin importancia. Para la sociedad, una señal de mal augurio. Un recordatorio constante de que algo en mí no debía existir.Nunca fui tratada con normalidad. Nadie me rechazaba de frente, claro. El título de mis padres me blindaba de la crueldad abierta, pero no de las miradas, ni de los susurros, ni de los silencios incómodos. Crecí rodeada de gente y, aun así, absolutamente sola.Por eso decidí ser la mejor.Si no podía ser querida, al menos sería necesaria.Si no podía ser deseada, al menos sería respetada... tal vez así sería vista.El mundo esperaba una cosa de mí lo mismo que de cualquier otra mujer: un matrimonio conveniente, una alianza estratégica, hijos fuertes. Un deber. Una transacción. Pero toda esperanza murió el día de mi debut.Tenía quince años y aún la esperanza de un futuro.El salón estaba lleno. Música, flores, copas alzadas.
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