131. LIAM: LA VIDA QUE NO ELEGÍ
LIAMUna celda disfrazada de habitación de lujo.Así es el encierro de la realeza.Las paredes están tapizadas. La cama es amplia. La comida llega caliente y bien servida. Incluso hay una ventana... alta, estrecha, inútil.No es posible olvidar que estoy encerrado.El aire... nunca miente.Es pesado. Inmóvil.Como si incluso el tiempo se negara a circular aquí dentro.No puedo salir. Eso es lo único que importa.Puedo recibir visitas, sí. Y las recibo.Mi madre viene con los ojos hinchados y la voz quebrada. Intenta sonreír, pero cada palabra suya suena como una despedida que no quiere pronunciar.Mi padre es distinto. Más rígido. Más distante.Habla de leyes, de procesos, de paciencia.Como si esto fuera un problema administrativo y no una sentencia que cuelga sobre mi cabeza como una espada invisible. Y luego está mi tía.No sé explicar que es, pero la siento diferente. Algo importante debe estar pasando y ella me lo está ocultando. No me parece prudente presionarla, pues s
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