El regreso a Brasil ocurrió en un abrir y cerrar de ojos.El avión aterrizó al final de la tarde, y en cuanto se encendió la señal para usar los celulares, Francine ya estaba llamando.—¿Amor? Ya llegamos.La voz de Dorian llegó firme, pero aliviada:—El chofer ya está ahí. Estoy saliendo de la oficina, nos vemos en casa.—Está bien, pero voy a dejar a Malu en su casa primero, ¿sí? Voy a tardar un poquito más —dijo ella.—Sin problema, el chofer las lleva a las dos.—Perfecto.Francine se giró hacia Malu con una sonrisa cansada.—Ven, te dejo en casa. Después voy a la mansión, Pascal ya me está molestando con “evita frituras, evita postres, evita hasta respirar azúcar”.Las dos rieron, y pocos minutos después, Malu bajaba frente al edificio.Besó a su amiga, saludó al chofer y se quedó allí un segundo, mirando su propio reflejo en las puertas de vidrio, sintiendo que todo su cuerpo pedía una ducha caliente, cama y cero emociones humanas.Pero el destino no estaba aceptando pedidos ese
Ler mais