JaquelinePor unos minutos, dejé que la música me llevara, mientras Alexandre permanecía a mi lado.—Vamos a volver… si no, Malu va a terminar eligiendo sola todos los tragos del menú —dije, intentando bromear.Cuando llegamos a nuestra mesa, Malu y Estevão nos esperaban animados, con sus bebidas ya por la mitad.—¡Se tardaron! Este lugar es un paraíso, quiero probar todos estos tragos frutales.—Despacio, Malu, si no voy a tener que cargarte hasta el chalet —la provocó Estevão, arrancándole una sonrisa.Me senté otra vez, esta vez más presente, tomando mi bebida con entusiasmo. Cuando llegaron los platos, el aroma del pescado a la parrilla mezclado con los mariscos me hizo olvidar cualquier sombra que aún quedara. El primer bocado prácticamente se me deshizo en la boca. Alexandre, atento a mi reacción, preguntó:—Entonces… ¿valió la promesa?—Tenías razón, está delicioso.Malu brindó levantando su copa.—Por esta noche, por el piano y por nuestra compañía.Todos rieron y bromearon ju
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