Estevão
Cuando Alexandre abrió la puerta del penthouse, me quedé de pie en silencio. Solo quería observar. Vi a Malu llorar abrazada a su hermano. Los dos se pidieron disculpas, emocionados. Era imposible no recordar todo el camino hasta aquí, lo nerviosa que ella había estado.
Cuando fui a buscarla a su casa, caminaba de un lado a otro, diciendo que no sabía si debía venir. Aun con la invitación tan cariñosa de Jaqueline, el miedo a la reacción de su hermano pesaba sobre ella. Me acerqué, le t