SOPHIE El aeropuerto está lleno de ruido, de voces superpuestas y anuncios metálicos, pero dentro de mí hay una calma que no sentía desde hace años. Camino despacio, sosteniendo la mano de Max mientras él avanza dando pequeños saltos, arrastrando su mochila como si fuera un tesoro y no una carga.—Mamá, ¿viste? ¡Tiene ruedas! —dice, orgulloso, haciendo girar la valija por enésima vez.Sonrío al verlo tan feliz. Esa sonrisa suya, amplia y despreocupada, me golpea directo en el pecho. Chris camina unos pasos más adelante, atento, vigilante sin parecerlo, como si incluso aquí siguiera protegiéndonos. Por primera vez no me molesta esa forma suya de estar siempre alerta. Me reconforta.Miro a Max correr unos metros y volver, riendo, y entonces lo siento con claridad: la vida que le espera. Una vida lejos del miedo, lejos de gritos, lejos de nombres que no deberían volver a cruzarse en nuestro camino. Playas, risas, mañanas lentas. Un hermano o hermana creciendo dentro de mí sin sobresalto
Ler mais