85.
Pov de Sophie
Llevamos apenas unas horas en el hotel y ya siento que algo dentro de mí se acomoda, como si hubiera pasado demasiado tiempo viviendo con los hombros tensos y recién ahora pudiera soltarlos. Las maletas están abiertas sobre la cama, la ropa repartida sin demasiado orden, y aun así todo parece perfecto. No hay prisa. No hay ruido. No hay miradas ajenas.
La habitación es amplia, luminosa, con ventanales enormes que dan directamente al mar. El agua es de un color que parece inventado