80.
SOPHIE
Despierto con una sensación distinta.
No es solo el cuerpo lo que se siente mejor —aunque también—, es algo más profundo, algo que no había estado ahí antes. Abro los ojos despacio, todavía envuelta en el calor de la cama, en el olor de Chris, en el silencio tranquilo de la casa. Durante unos segundos no pienso en nada. Solo respiro.
Y entonces lo siento.
No es una patada, ni un movimiento claro, ni siquiera algo físico que pueda señalar con exactitud. Es más bien una certeza suave, ins