286. El enemigo observa
MagnusLa noche se extendía sobre la propiedad Martinucci como una manta tibia, trayendo una ilusión de paz.Sabía que no duraría.El regreso de Amber era motivo de celebración. El ambiente dentro de la casa estaba ligero, lleno de risas infantiles, voces animadas y una breve sensación de normalidad.Pero mi instinto me decía otra cosa.Me senté en el sillón del salón, observando a Leonardo junto a los niños, con una sonrisa fácil en los labios, mientras Amber conversaba con Nonna Rosa, intentando convencerla de que no necesitaba más almohadas a su alrededor.Era ese tipo de momento lo que hacía que todo valiera la pena.Por eso protegíamos a esa familia con la propia vida."Creo que ya es hora de que vayas a la habitación a descansar, B", dijo Leonardo.Ella asintió, y en cuanto se levantó, él volvió a tomarla en brazos. Los niños estallaron en carcajadas."Mamá es un bebé ahora", dijo Bella, y Louis estuvo de acuerdo."¿Ves lo que hiciste? No hacía falta eso, Leo", murmuró Amber, y
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